Retratos del Tiempo
Para el mito es mejor lo ilógico y lo imposible que lo inverosímil. Aristóteles.

Mecanismos, movimientos, órganos, cables, motores, piezas de ingeniería suspendidas en la atmósfera de la abstracción. Con la reunión de elementos orgánicos y artificiales en un plano, la composición plantea antes de construir, sitúa el espectador dentro de algo que no le revela qué es o en dónde está. La pintura de Silvia Albuixech insiste en hacernos preguntas, nos obliga a entrar en su desarrollo visual para asimilarnos como parte de la obra, para dejarnos convencer por ese espacio. El contraste entre elementos se vuelca en las posibilidades de la pintura, Silvia Albuixech crea pintura para la pintura, de otra forma no es posible ver lo que estamos viendo. Es verosímil para la pintura misma. Mezclar colores, desarrollar formas, incluir elementos, que aunque factibles, desconocemos qué son, nos recuerda que pintar es inventar, crear algo que tiene sentido dentro de las fronteras que establece el lienzo, y que ese desarrollo pictórico es un lenguaje que tenemos que mirar para integrarnos en su código.

RETRATO DE LO QUE NO ES


La abstracción de Albuixech tiene un principio cerebral, es pintura planeada, diseñada, meditada que crece dentro del lienzo. No hay parámetro visual para realizarla, es decir, la realidad no es un punto de partida ni decide cómo son las formas del lenguaje pictórico de Albuixech, lo invoca la pintura, la artista es el medio para materializarlas. Albuixech imagina mientras pinta, piensa pintando, ve en el lienzo. En este desarrollo de las ideas visuales, los que observamos su pintura podemos percibir, sentir y razonar, porque así está pintada la obra, tiene una presencia calculada y otra que es emocional, que implosiona el lienzo, lo hace vibrar. El equilibrio está entre el color y los trazos exactos, milimétricos de las líneas espectrales de luz que tejen urdimbres para estructuras tecnológicas y biológicas, masas que parecen cabellos con movimiento propio y cables entre extensiones metálicas. El fondo saturado en la descomposición de tonalidades invade cada ángulo y hace a la pintura impredecible, le imprime espasmos, palpitaciones. En el Universo los cuerpos celestes flotan dentro de la materia oscura, en las obras de Albuixech los cuerpos están suspendidos en materia de color. Sin el recurso de la perspectiva la pieza tiene profundidad, nos da un primer plano, un corazón del lienzo que es la vida de la obra y un entorno que se desarrolla moviéndose a partir del dominio magnético de este centro. Las transparencias, la pincelada fina, acariciada hace a la obra más abstracta, es etérea, metafísica en el sentido de que su fisicidad carece de densidad. Las obras evolucionan en una secuencia de color que evidencia que Albuixech va sintiendo el lienzo, que tiene una relación sensorial con el color, que planea una línea y la traza con obsesión pero deja que el color hable y detone magentas, azules y en la siguiente pieza experimenta con los verdes para viajar en otra obra hasta los grises. Albuixech planea y el lienzo decide, ella escucha y sigue su voz, dialogan, para establecer distintas etapas de una larga conversación. Albuixech regresa a la pieza como en un relato continuado que inició hace años y no sabe cuándo va a terminar.

LO QUE SE MUEVE, PERECE. RETRATOS DEL TIEMPO


La realidad se transforma, deteriora y degrada hasta extinguirse, nuestra mirada también, lo que vemos cambia y cambia cómo lo vemos. Las obras de Albuixech evolucionan en cada mirada, se preservan con su misterio, permanecen como un universo en expansión mientras nosotros nos difuminamos y avanzamos en nuestro camino para dejar de existir. Condenados a no ser, significamos a través de nuestras obras, de lo que hacemos, eso nos posee, nos domina, engañados pensamos que las obras inmortalizan a su creador y no es así, la obra se perpetúa a cambio de nuestra inexistencia. Si vemos al artista en la obra, esa obra está condenada, como él, a desaparecer. Estamos ante la contemplación del arte sin asimilar que eso que vemos sobrevivirá a nuestra efímera mirada, somos testigos pasajeros de su condición imperecedera. El artista pone su vida en la creación, dedica sus sentidos, trabajo y pensamientos para que la obra surja y eso no le da más tiempo, no le da más vida, al contrario, lo consume. La obra es inconclusa, tiene para sí todo el tiempo y su creador es un débil y temporal ser que se agota. Esa es la tragedia del arte: es la eternidad que exige de un hacedor efímero para verlo morir.

AVELINA LÉSPER



IMAGENES DEL COSMOS 
El amplio alcance de la meditación pictórica de Silvia Albuixech
Montreal Canadá
Julio 15, 2016
Por André Seleanu
(Miembro de IAAT - AICA – The International Association of Art Critics – Asociación Internacional de Críticos de Arte)

Las visiones pictóricas de Silvia Albuixech, nos golpean al  mismo tiempo como poéticas  y exploratorias… Muestran parentesco con la tradición surrealista: aunque, más allá de la imaginería onírica, contienen también elementos híbridos y discordantes que apuntan hacia tensiones existenciales. Aun cuando muchas de sus imágenes están tensas por ansiedad, hay una armonía general en la síntesis pictórica de los elementos híbridos. Al mezclar una multiplicidad de referencias a la perfección, el trabajo revela una sensibilidad contemporánea.                                                                                                                                   Estas visiones poéticas han sido expresadas en una amplia variedad de murales públicos y en una serie de pinturas presentadas bajo el título Retratos del Tiempo. La evolución del discurso pictórico forma el equivalente visual de un ensayo flexible, de gran alcance o de una meditación filosófica que sutilmente hace referencia al elusivo tema del tiempo, una dimensión de la existencia a la vez penetrante y muy controvertida en la historia de la filosofía.
El dialogo de la artista con el espectador se centra en imágenes del Cosmos, en elocuentes representaciones visuales  del espacio, fuertemente conectadas con el concepto de tiempo.  Lo que se logra a través de un arquetípico  tratamiento de negros y varias tonalidades de azul, a veces surcadas por diversas líneas que connotan movimiento y  trayectorias. Como tema adicional Albuixech se acerca al destino mismo de nuestro planeta desde una perspectiva que sugiere el tiempo geológico - usando ocres y negros – y extiende esta meditación con final abierto para incluir vida en general – biología – por medio del uso bien sintonizado de verdes y azul-verdosos.  En cierto sentido, los temas geológicos y biológicos se funden en una alusión tangencial al mito primordial, no frontalmente, sino en sus márgenes extremos...   La artista hace alusión al rol de la ciencia y la tecnología con su amenaza existencial – y quizás su tradicional promesa – en una forma teñida de ironía y escepticismo. La exploración también se refiere a la violencia que impregna la existencia –y quizás a las relaciones de género – donde se alude a las amenazas a través de la tonalidad cromática del fondo: grises y negros...
Coincidiendo con las ambiciosas visiones, la artista ha desarrollado un vocabulario plástico flexible de campos de color cargados emocionalmente, a veces atravesados por elementos lineales trazados con precisión, o círculos y espirales y por formas similares a  flechas y otras rectangulares. Los fragmentos de discos y rectángulos tienen superficies que se vuelven sutiles y complejas por medio de variaciones y gradaciones del brillo y la tonalidad del color. (Se destacan a menudo tonos de verde y rosa).Así, la artista inyecta notas que se asemejan al cubismo en un trabajo dominado por la sobrecogedora presencia de los campos de color.
Teniendo la capacidad  de disponer de tan diversa panoplia visual, Silvia Albuixech parece proponer a veces visiones del mundo  existente – como se aparece ante ella. En otros modos de percepción, como una corriente alternativa subyacente de consciencia – o en un registro de expresión equivalente a una cuerda alternativa de música – ella conjura y crea otras posibles realidades o mundos pictóricos...   Visiones personales  e imágenes del inconsciente colectivo, subrayadas por un uso consciente del simbolismo del color, se cruzan y fecundan mutuamente. Una forma de dialogo se crea entre las pinturas de la serie y entre los murales – y también entre los trabajos y el espectador.
La gama de expresión es esencialmente abstracta, aunque a menudo, palpablemente, raya en la figuración: entonces las imágenes oníricas de la artista evocan cabezas de pájaros, barcos, vegetación tropical, objetos mecánicos como resortes; el registro emocional a veces  abarca signos que pueden evocar manchas de sangre...   Esta expresión esta notablemente relacionada con el  surrealismo, en una manera en la que elementos, aparentemente desconectados, se reúnen en una tenue síntesis  – en  dialogo conceptual.  Este mundo pictórico está compuesto por una meditativa asociación libre – por imágenes que parecen « remontar vuelo » juntas – pero también por el ejercicio de una imaginación activa, deliberada.
En el mundo pictórico de Albuixech, la abstracción se desliza suavemente hacia evocaciones figurativas. Aquí la abstracción complaciente tiene un sustrato claramente figurativo o dominio de referencia. En contraste, en otras formas de pintura abstracta, el apuntalamiento mental al que apela, es también abstracto: sin embargo, en este universo visual, el imaginario tiende hacia la evocación de formas figurativas.
La desconcertante, paradójica presencia  de la imaginación surrealista se encuentra en el núcleo del trabajo de Albuixech. La  fuerza de la artista  está muy relacionada con su apelación urgente a nuestra sensibilidad, a nuestra emoción. Ella evoca la alegría y la felicidad – aunque también la ansiedad y la insinuación de la tragedia – a través del simbolismo de la línea, la forma y el campo del color.
Una visión del mundo  y del cosmos
La habilidad en evocar el espacio pictórico, la sensación dinámica impresionada en el espectador, y la temática amplia aludida por las pinturas, confiere envergadura novelística al trabajo. Para transmitir este ámbito, es útil mencionar algunos de los títulos de las pinturas de la serie Retratos del Tiempo : El Vuelo del Ave llamada Tuera, Retrato de un Tsunami, En Expansión, El Ojo de la Selva, Tecnología y Sueño, La Montaña de las Ilusiones, Las Correas que Ciñen a Argentina...  la visión de la pintora abarca la naturaleza, la mitología, la política, la psicología...  Sus objetivos de finales abiertos, me recuerdan el ideal operístico Wagneriano de Gesamtkunstwerk, el trabajo total del arte, y en el ámbito de la literatura –la descripción de gran alcance, la meditación y la exploración social evocadas por las obras de Proust, Thomas Mann, Robert Musil: novelistas que exploran al hombre, la sociedad, la psicología, pero también las ideas artísticas y filosóficas, y oblicuamente, indirectamente quizás – el efecto de la tecnología en su época.  El dinamismo de las pinturas de Albuixech les confiere un sentido de narratividad: no de un modo especifico, por supuesto, pero si a la manera de un barrido igualando su propensión abstracta y surrealista.

En un registro diferente, la maestría del espacio por medios cromáticos y la ausencia de perspectiva geométrica sugieren en algunos casos el Cosmos – y en otros, el mágico, grandioso sentido de la naturaleza y la luz que se pueden haber notado en los países de Cono Sud de Sud América.  Un sentimiento afín por el espacio puede percibirse  en las pinturas orientadas a la ecología del artista argentino Nicolás García Uriburu o en los ambientes oníricos, surrealistas del pintor chileno Roberto Matta Echaurren , quien fue también miembro  del Movimiento Expresionista Abstracto Americano. Matta y Uriburu crean un sentido de espacio vasto y perspectivas: ellos capturan la cualidad de una distancia infinita dotada de una presencia cósmica...

Genius Loci
Silvia Albuixech, a través del gozo de evocar el agua, las montañas, el cielo, la vegetación tropical, imágenes escurridizas de – posiblemente, aves míticas, implica al genius loci, el espíritu del lugar – y específicamente – de esa área de pie de montaña de la región Andina del Noroeste de Argentina, donde está ubicada San Miguel de Tucumán.  Aquí es donde Silvia Albuixech vive y pinta.  Esta región corresponde a lo que eran los alcances Sudestes del Imperio Inca - theTahuantinsuyu, en lengua Quechua–un concepto con connotaciones míticas, que significa cuatro regiones en una.  Colores primarios específicos: rojo, azul y amarillo así como verde, eran homólogos a cada subdivisión administrativa del Imperio. Hay una compenetración interesante entre esta nota histórica y  las bases cromáticas en el arte de pintar.  Tal vez el genius loci de la tierra posea alguna memoria de la religión Inca que confirió al Cosmos y al espacio un ritual significativo y un rol existencial.

 

Al mismo tiempo que no hay sacralidad o misticismo en la pintura de Silvia Albuixech, el sentido cósmico de la luz y el espacio transmiten al genius loci (espíritu del lugar).   Sus figuras abstractas con matices biomorficos o zoomórficos – paisajes mentales, los llama André Breton – comunican a veces una cierta solemnidad misteriosa.  En el trabajo de un pintor surrealista como Yves Tanguy, las notas tristes son superadas por un ambiente lúdico como de teatro de títeres. Tanguy tiene un muy francés sentido del humor y a menudo representa en sus formas un cierto nerviosismo con matices de  tensión sexual.No obstante, pienso que existen paralelos entre su pintura y la de Silvia Albuixech. Cito de un ensayo sobre Tanguy por el poeta surrealista y crítico de arte  André Breton: «Tanguy crea nuevos horizontes que organizaran minuciosamente un paisaje – se trata de un paisaje físico, no de un paisaje mental.(...)  Seres – que son exclusivamente imaginarios – animan sus pinturas. Estos seres tienen sus preferencias: se expresan en formas no-literales, es decir figurativamente – cualquiera sea el objeto de nuestra emoción y afecto.»(1)  Las pinturas de Silvia Albuixech, peces o seres como pájaros que parecen florecer en ambientes acuáticos: parecen pertenecer a épocas pretéritas, muy antiguas en la historia de la Tierra. Como símbolos pueden representar aspectos muy arcaicos de nuestra psique, o atmosferas arcaicas que aun existen en el mundo, que sin embargo no se imponen. Ellos, son también seres imaginarios que hablan a nuestras emociones.

Vínculos surrealistas
En las pinturas con connotaciones biomorficas o zoomórficas como Monte de Ilusiones, Tempestad o El Ojo de la Selva, alude a las profundidades del mundo interior, André Breton es aplomado al analizar esos paisajes. En la espesura de las apariencias ,nuestro cuerpo, que tan sensiblemente percibe y experimenta las cercanías, tiene un rol que desempeñar, como las pinturas de Roberto Matta lo afirman...  « En Matta y en pinturas más ampliamente surrealistas, las perspectivas están generalmente relacionadas a un sentido del cuerpo que siente su existencia, aun hasta el punto de la clarividencia  - un arte que ha sido más o menos olvidado. Para Matta el punto es representar el hombre interior y sus perspectivas interiores. (...) »(2)La tumultuosa, atormentada imaginería de formas como picos y cuchillas entrecruzadas que animan un fondo verde, azul oscuro en Ojo de la Selva de Silvia Albuixech, mantiene, tanto una conexión con la experiencia interior, como con la forma  en que habitamos nuestro ambiente. La representación cromática de la pintora, del espacio y la distancia también  representan perspectivas dentro de la psique.

Retrato de un Tsunami, combina algunos leitmotifs del vocabulario plástico de  Silvia Albuixech.  Es un juego de curvas; es también un despliegue de líneas rectas, paralelas que representan la proa de un barco naufragado cuya imagen estabiliza la composición pictórica. En lo que podemos percibir como una figura polisémica, estas líneas paralelas podrían también encarnar las cuerdas de un instrumento musical. Encontramos un mástil tubular que sostiene una vela en una línea de la perspectiva que aparentemente se aleja del espectador de este espacio plástico. Es una pintura del caos: con rosas, azules y tonos verde claro que se proyectan en varias direcciones, sugiriendo cuerdas atonales – aventurando un paralelo musical – aunque, paradójicamente también demostrando un control estricto del área pictórica.  La pintura parece tener un foco estático: pero que sucede como el resultado de pinceladas, de movimientos de color que se desplazan a la vez acercándose y alejándose de nosotros. En una vena surrealista y alusiva, veo estas pinturas como una evocación de vanitas(todo es vanidad) o memento mori (recuerda que debes morir) del genero de las pinturas Barrocas: un recordatorio de la mortalidad – o en una lectura polisémica, de cómo  el paisaje puede aparecer después de una catástrofe inesperada. El manejo dinámico del espacio y del color son magistrales. El vínculo con el Barroco esta enfatizado por el fuerte y caótico  movimiento percibido en esta pintura.

Tiempo, espacio y energía
Perspectivas evocadas por contrastes y gradaciones de color y perspectivas o la profundidad del espacio que parecen curvarse en un marco vago – y sin embargo rosa y rojo – se ven en Tecnología y Sueño. En el trabajo titulado En Expansión, experimentamos la profundidad espacial evocada por brillantes espirales y trayectorias concéntricas puestas contra lo que parece la oscuridad cósmica. Las dos pinturas hacen alusión a una multiplicidad de temas relacionados con el tiempo y el espacio. El papel importante del fondo cromático, el dominio de la gradación de los campos de color expresan un espíritu de exploración en lo que hace al espacio : reflexionando « el aquí y ahora »; sin embargo, yo agregaría, también con respecto al Cosmos ... y aun con implicaciones en lo que concierne al microcosmos . En Tempestad, en Tecnología y Sueño se evoca una especie de tiempo psicológico lento, mientras que en Expansión, se insinúa un espacio de amplitud.
La curvatura del espacio se implica en varias de las pinturas de la artista; se connotan una multiplicidad de aspectos relacionados con el tiempo: naturalmente, como resultado del dominio de los retos del espacio pictórico. La inmensidad cósmica, variadas percepciones del tiempo, la curvatura y la direccionalidad  son características omnipresentes en la pintura de Silvia Albuixech.

Me arriesgaría a decir que en la concepción de la artista, el tiempo es dinámico y está inextricablemente conectado con el espacio y la energía. Las ecuaciones sobre la relatividad de Einstein especifican como la geometría del espacio y el tiempo está influenciada por la materia y la radiación presentes en el universo. Las ecuaciones de Minkowski de físico-matemática describen un continuum único de espacio-tiempo, en las que a menudo se refiere al tiempo como a la cuarta dimensión.

Me parece que la totalidad de la obra de la artista se produce en la conciencia de un universo en evolución, y una variedad de recursos pictóricos entran en juego para transmitir esta idea al espectador. Por cierto, el rasgo vigoroso, el dinamismo y la direccionalidad de la expresión pictórica sugieren tiempo y energía.  Las preguntas de amplio alcance en que se basan las pinturas, la persistente exploración de la artista de la realidad física sí implican a la tierra y al universo.

El arte tiene el poder de connotar, por cierto : sería un error esperar que describa en detalle aspectos científicos. El arte connota maravilla y asombro – una actitud del espíritu.

« Schrodinger, creador de la física cuántica, decía que ciertas ideas que son cimientos en la ciencia, no están limitadas a la ciencia solamente. Pertenecen a un dominio más general, donde la ciencia y el arte no son, sin embargo, distintos.»(3) Una función de la expresión pictórica de Silvia Albuixech podría ser sugerir que la ciencia y el arte son complementarios, en cierta manera contraria al dualismo Apoloniano – Dionisíaco razón – pasión. El arte aquí participa de la razón y  de la pasión. En este contexto, encuentro las siguientes líneas del historiador del arte Hubert Damisch muy inspiradoras: « El Arte - en las formas que se renuevan constantemente y están vinculadas al contexto histórico – representa un permanente horizonte para el conocimiento, y posiblemente aun para el conocimiento científico. »(4)

Duración
Todas estas pinturas mantienen vínculos con el inconsciente colectivo e individual en formas evidentes: con el mundo del sueño – del sueño fantástico – que está tan presente en el trabajo titulado Tempestad con su ser aéreo, en vuelo que evoca un pájaro prehistórico...  En Tecnología y Sueño, el sueño está explícitamente evocado en el mismo título. En este contexto, está presente un nivel diferente del concepto de tiempo: el tiempo psicológico – totalmente variable por definición, y aun anunciando la posibilidad de universos paralelos coexistiendo. Y por cierto, junto con la presencia de alusiones técnicas, esta poderosa cualidad metafórica del trabajo pictórico abre asociaciones con el vasto espacio literario de la ciencia ficción...
Formas del tiempo psicológico emergen en toda la imaginería de Silvia Albuixech : es el tiempo subjetivo al que se refiere Henri Bergson como duración. Su capacidad para sugerir esa cualidad particular del tiempo es una innegable fortaleza de su trabajo. En Retrato de un Tsunami, El Ojo de la Jungla, Tecnología y Sueño, se evoca una cierta clase de tiempo onírico: ya que está relacionado con el genius loci, y con un sentido de espacio sagrado. Biología, agua, espacio cósmico: cada ambiente físico  imparte una cualidad diferente a la experiencia personal del tiempo.

En Monte de Ilusiones, la oscuridad y la vegetación están presentes: el tiempo subjetivo puede estar bajo la influencia del genius loci...  Formada en la alterada consciencia del sueño, la imaginería de Tecnología y Sueño sugiere una duración expandida – y posiblemente una pesadilla a través de intensos, ardientes rojos.  Mientras una y otra vez examinamos la serie Retratos del Tiempo, llegamos a reconocer la habilidad de la artista para connotar distintos modos  de tiempos físicos y psicológicos por la evocación cromática de la atmósfera y el espacio pictóricos. Sin el menor tedio para el espectador, la imaginación pictórica de Silvia Albuixech explora la metafísica. Al mismo tiempo que los trabajos nos hablan en varios niveles, la tensión estética se mantiene constantemente.

En ningún momento el surrealismo contemporáneo de la artista se acerca más a sugerir  la violencia que en La Sentencia.  Aquí grises y negros sobre un fondo azul-grisáceo y un mundo de pesadilla de figuras antropomórficas y otras de aspecto sugestivamente mecánico, proyectan  una imagen de amenaza. Las líneas metálicas que se intersectan, así como los elementos plásticos en el fondo que semejan cabello humano, pueden también aludir vagamente a la violencia sexual. 
Los cinchos que ciñen a Argentina aparecen como correas negras que connotan cuero – sin embargo también presenta una especie de brillo metálico (la artista domina la ambivalencia visual) contra un área blanca luminosa, dominante en el espacio pictórico.  La imagen es totalmente ambigua ya que el área brillante sugiere levedad  - mientras que las zonas oscuras evocan una forma de restricción forzosa con posibles implicaciones sociales. La imaginería es hábil, ya que la ansiedad y  la singularidad comparten el espacio en la misma pintura.

No hace falta decir que las formas – los seres visualizados  - son imaginarios: que connotan a su vez formas biológicas , tecnológicas,  o geológicas en ambientes que sugieren un sentido de aire, agua, espacio cósmico… La artista posee también la habilidad de crear fácilmente las cualidades visuales de  destello, brillo, lustre...  En Fluir, el azul, el púrpura y el violeta proyectando hacia arriba bandas que emergen del verde y el naranja base del campo visual, también revelan un uso efectivo de los tonos complementarios, con el propósito de crear un paisaje semi figurativo  que parece impregnado por un sentido del Cosmos. Si bien el mito y la religión nunca son evocados directamente en el trabajo de Silvia Albuixech, un sentimiento  mágico quizás en conexión con el geniu sloci parece siempre presente.

Muralismo y Visiones de Paz
Las grandes pinturas  - que exceden el tamaño de uno por un metro – están claramente relacionadas con los desafíos del muralismo. Desde que abordara este campo en la década de los 80, la artista ha mostrado una inclinación natural por el mismo, habiendo trabajado intensamente en murales individuales o colectivos en su Argentina nativa, en España, Cuba, Sud África y Canadá: su trabajo es apreciado particularmente en Méjico y sabemos que ese país es el hogar de Orozco, Rivera y Siqueiros, pioneros del muralismo moderno. Para un muralista, ser respetado en Méjico puede ser el mayor elogio posible.  En el 2014, el Museo de Arte de Tlaxcala  (Méjico) organizó una exhibición de pinturas de Silvia Albuixech. (Esta exposición se amplió hasta el 2015 ).También en  Tlaxcala, una semana después del vernissage de su exposición, se le ofreció  a la artista la oportunidad de crear una serie de murales como parte de un encuentro internacional de pintores de murales.

Las técnicas artísticas de Silvia aplicadas al muralismo abarcan la pintura, la cerámica y el trabajo escultórico en relieve.  En el 2012, la Comunidad Judía Centro de Tucumán, le otorgó a la artista murales a gran escala con la finalidad de celebrar los cien años de existencia.  En este proyecto la artista despliega formas abstractas que son ásperamente  alargadas, presentadas en tonos azul claro, negro, verde y naranja forjando a su manera característica una sensación de profundidad de campo – o simulando una forma de perspectiva. Siluetas ondulantes interactúan de manera compleja en una forma que localmente se presenta como muy dinámica – y no obstante contribuye a producir un sentido de equilibrio en movimiento, cuando se considera en su totalidad al campo pictórico con todos sus elementos. Al igual que en sus lienzos, la artista evoluciona a gusto entre la abstracción y las insinuaciones de la figuración. A través de su naturaleza poderosamente gestual- y a pesar de su complejidad formal – los paneles establecen un elocuente dialogo con el espectador.
Este trabajo fue inspirado por visiones de paz. Se puede especular que la generosidad de la forma y del color apelan a una zona de la psique donde la armonía formal-estética y un concepto de justicia se funden en un sentido de armonía espiritual – de bienestar – un espacio psicológico donde las más elevadas cualidades Platónicas se originan.

En otro mural reciente instalado en los locales de la Universidad Tecnológica Nacional de Tucumán titulado Fragmentos, Silvia Albuixech demuestra el dominio de una forma de cubismo órfico. El perfil del rostro de una joven mujer se fija contra un fondo ocre. Partes de este retrato parecen emanar una especie de resplandor claroscuro, demostrando el dominio de la artista en representar la luz. Ella fácilmente de - construye la forma humana en fragmentos que son a la vez geométricos y figurativos, a la vez que demuestra el control visual de formas que oscilan entre la abstracción y  la figuración.  Subliminal , es posible obtener la noción de mujeres que se perciben en registros de espirales y círculos que aluden al mundo de la mujer y a la violencia de género; y la tecnología que sugieren crudeza metálica - .. Así como la naturaleza y la espiral de auto- alimentación de la violencia, constituyen un entorno para el retrato de-construido.

Placer estético y conocimiento
Silvia Albuixech ha trazado un amplio dominio metafísico al que ha explorado armonizando la complejidad pictórica.  El caso puede hacerse para que la pintura se entienda como una vía hacia la apreciación de la ciencia  y la tecnología  – con su amplia promesa y amenaza constante.  Línea, forma, ritmo y color pueden connotar o abrir el camino a un proceso más preciso intelectual o cognitivo. En contra de las objeciones de pensadores puritanos a lo largo de la historia – que notablemente comenzaron con Platón – el placer estético y el conocimiento son totalmente compatibles, sugiere el filósofo francés e historiador de arte, Michel Makarius. (5) Makarius ve al placer estético  como complemento del conocimiento especulativo y conceptual  – como teniendo una relevancia única. La pintura de Silvia, a través de su consumado control del medio pictórico, estimula la consciencia de un universo enigmático y constantemente desafiante.
En particular su habilidad para describir el espacio – con insinuaciones de la cosmología  y la topología matemática – también apunta al tiempo; aunque signos de interrogación siguen relacionados al concepto de tiempo. La artista puede aumentar nuestra consciencia del tiempo en sus múltiples connotaciones y polisemia. El tiempo no es una conclusión o una definición, pero permanece asociado con una cuestión básica: es claro, está presente y es sin embargo esquivo.
La pintura también puede entenderse como una invitación a especular, a soñar con el  universo, quizás aun como una forma de la fascinación  del estudio de la cosmología enfocada desde el punto de vista de la física. El  físico y  pintor Jacques Mandelbrojt comenta, el arte con todo, hace lo que la ciencia no puede: crea mundos sintéticos, imaginarios.    Esto es precisamente lo que la pintura de Silvia Albuixech logra.
Su obra – ya sea expresada en pinturas o en el arte del muralismo  - intenta una ambiciosa síntesis en la que la percepción personal, el sentimiento cósmico, una preocupación por la biología, el penetrante sentido de naturaleza sufren una metamorfosis plástica. La pintura sirve como una herramienta que lo abarca todo, al mismo tiempo descriptiva y poética. Armonías y siluetas plásticas que combinan varios estilos artísticos incluyendo el surrealismo, expresionismo, abstracción lírica, forjan un sentido de continuidad entre los híbridos elementos de la realidad.  
Referencias

  1. André Breton Le Surréalisme et la peinture       Génèse et perspective artistique du surréalisme (1941) Gallimard folio 2002 Paris p. 98
  2. Idem. Matta p.251
  3. L’art est-il une connaissance?  (¿Es el arte una forma de conocimiento?)  Textos por historiadores, y filósofos recopilados por Roger-Pol Droit.  Aquí, de Jacques Mandelbrojten debate sobre la Creación artística y el descubrimiento científico.  Le Monde Éditions Paris 1993 p. 178
  4. Idem - Mandelbrojt p. 176
  5. Idem - Michel Makarius : cita pertenece a Le plaisir des oeuvres d’art El placer de las obras de arte p. 36


                 El mundus imaginalis de Silvia Albuixech: cierra los ojos y mira.
                                                                          
                      La maravillosa obra plástica de Silvia Albuixech no configura solamente un texto de la compleja y escarpada cultura contemporánea, tampoco es un efímero espectáculo vivo de formas y colores que inducen a un viaje por la fantasía y por las formas del mundo; en suma, su actividad productora de imágenes no son precisamente una escapatoria para la aturdida condición humana.
La búsqueda expresiva de Silvia Albuixech posibilita la puesta en escena de tres experiencias estético-filosóficas que pueden fecundar -con semillas de girasoles- nuestras vidas: A-La inevitable escisión del ver (transcurrir el tiempo); B-El alejamiento del vacío (implantando diálogos) y C-La búsqueda metafísica y el “mundus imaginalis” de la des-identificación.
A-“Cierra los ojos y mira” señala James Joyce en un párrafo de su Ulises. También Albuixech propone un cerrar los ojos para mirar -paradójicamente- el tiempo de los seres, de las criaturas, de los objetos, de las implosiones y retracciones de la materia y la forma. Retratar el tiempo es tarea difícil, implica asumir el encabalgamiento, que según Merleau-Ponty, acontece entre lo intangible y lo visible. Nuestra pintora quiere atrapar en retratos al tiempo, con líneas quebradas y desplegadas, con formas reconocibles a medias, con colores que impactan la retina porque nuestra pintora sabe que el titán Cronos se devora a sus hijos.
En su libro Confesiones, San Agustín se pregunta: “¿Qué es, pues, el tiempo? (…) si nadie me lo pregunta lo sé, pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé”.  El lenguaje pictórico de Albuixech traduce esta misteriosa experiencia agustiniana en texturas, en acrílicos verdes y azules, con sus formas milimétricamente encastradas para lograr finalmente “retratar” a Cronos, ese titán que rige nuestras vidas, que nos vuelve seres mortales, deseosos de la inmortalidad.
B-“Diálogos” pinta Albuixech. Ahora bien, ¿cómo visibilizar un diálogo? Se trata de una imagen que involucra al otro para evitar -por un momento- el vacío que produce la angustia de existir. Emmanuel Levinas señala: “la estructura formal que encuadra la experiencia de alteridad es la idea de lo infinito cuyo contenido consiste en sobrepasar permanentemente todo contenido (…) el otro es una trascendencia a toda razón y a lo universal”. Dialogamos con el otro y los otros para alejar la soledad y el dolor que acechan.
Con trazo de intensa e incansable vitalidad Silvia Albuixech dialoga con el otro y con el infinito en la trama existencial de sus días, desparramada en azules, naranjas y blancos. Sus conversaciones hechas de follajes, cabellos, círculos, espirales, puentes, formas orgánicas y tecnológicas inefables quieren aplazar la muerte.  Así logra, que la fragilidad de cada subjetividad se refugie -por un instante- entre las cintas azules y verdes de sus lienzos, las cuales, como plegarias enunciadas por ángeles huérfanos, son ofrecidas por la pintora al espectador para que éste pueda sentirse escuchado.
C-La des-identificación palpita todo el proceso de abstracción de la pintura de nuestra artista plástica. Con transparencias y pinceladas delgadas convierte al lienzo en un meta-espacio donde los arquetipos del ser parecen descomponerse. El “mundus imaginalis”, verdadera dimensión de los símbolos, provee a Albuixech de imágenes epifánicas que devienen embriones de sentido.
Pero, se trata de un sentido o de un significado huidizo, quebrado, incompleto porque, como bien advierte Karl Kerenyi en tono antropológico: “hombre, nunca digas yo”. Cada singular y único individuo, cada “yo” arrastra en su constitución un no-yo, cada “yo” convive con un otro, que puede ser el infierno, que puede ser el paraíso. Esa es la nomenclatura maravillosa que la des-identificación provoca. Silvia Albuixech diseña estas travesuras del no-yo, donde la conciencia se abandona a una suerte de ensoñación despierta, en presencia de los seres y de las cosas, pero disminuyendo su vigilancia.                                                                                                           

                                                                                                              Amira Juri
                                                                                                      Magister en Filosofía.
                                                                                           Universidad Nacional de Tucumán.